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lunes, 5 de diciembre de 2011

Todo pareció un suspiro

Cada hora que pasaba despertaba intranquilo y temeroso, veía el reloj y la miraba a ella, la veía, siempre la vi, desde el comienzo. En realidad solo había pasado una hora desde la última vez que desperté y vi el reloj, cada vez faltaba menos para que esta linda noche se acabara, porque sabía que llegaría el momento en que habríamos de cruzar esa puerta y si no lograba retenerla ahora, al hacerlo y aunque lo hiciéramos juntos, probablemente sería la última vez que podría besar sus labios, acariciar su rostro y tomarla de la mano para tratar de caminar juntos hasta el final de todo.

Alguna vez me pregunto si iría al infierno por ella, no dude, le respondí que si lo haría. Que la buscaría la tomaría de la mano y sin mirar atrás la llevaría conmigo de regreso a este mundo o al paraíso eterno. Nunca fue difícil quererla, nunca lo será.

Ella despertaba y me pedía que volviese a la cama, a su lado. Cada vez me dio más miedo y me costo más, porque yo no la quería soltar, nunca más. Fue inevitable, la hora llego, la realidad nos alcanzo.

Hoy no se si volverá, aún le pido a Dios que así sea, pero si en sus planes nuestras novelas de vida no compaginan, le ruego con el corazón ante el y mi alma también, que sea feliz.

sábado, 28 de mayo de 2011

El reencuentro.

En una hoja comienza todo, hermosa e intimidante, un color que denotaría pureza para muchos, para quién desea hacer de las palabras su vida, le provoca nausea y miedo, pero también lo inspira y produce felicidad.

Tantas posibilidades, tanto por decir, no hay un público y puede que no lo haya nunca, pero existe una intimidad, un recelo y un deseo.

Lo más complicado resulta siempre el decidirse a tomar la pluma, no, miento; lo complicado es saber cuándo dejarla descansar. ¡No más preguntas! No buscar respuestas…Solo escribir.

Con su hermano a su costado, su amor a la distancia y un mundo de dudas en su espalda. Ya nada importa, hoy después de mucho tiempo, tengo a mi mejor amiga en la mano y a su peor enemigo debajo de ella.

sábado, 21 de mayo de 2011

Razones, confesiones y deseos.

Una de las razones por las cuales me enamore de la palabra escrita desde hace ya algunos años, aun cuando en varios ocasiones parecí estar peleado con ella y constantemente la irrespete, fue por el simple hecho de lograr expresar de manera más honesta aquello que rondaba por mi mente e inquietaba mi corazón. Esto sin importar lo pulido de la ejecución o la belleza de la misma.

Las palabras siempre son honestas, ellas saben su sentido y significado, y no les interesan nuestros motivos o motivantes, ellas salen, se mueven, flotan, aterrizan, son lanzadas con fuerza o delicadeza y más de una vez dejan una marca.

Hoy sería muy sencillo mirar hacia el otro lado enfocándome en la realidad de lo que no es y no en la ilusión o esperanza de lo que podría ser. Sin embargo, algo se muy bien, y eso es que estoy destinado a la búsqueda de inspiración y musas, es por ello que desde hace mucho me defini como soñador, bohemio y enamorado.

No soy de ofrecer fabulas, fantasías o cuentos de hadas, no porque no sea capaz de crearlos o no lo haya hecho antes,simplemente cuando de mi se trata, te ofrezco lo que ya sabes, lo que puedes ver y todo aquello que desconoces.

Mi nombre es Rodrigo Uribe Manzano, anhelo convertirme en un hombre coherente, pleno y feliz; y si tu lo permites, ¿Por qué no en parte de tu historia? Yo te iré contando la mía de la cual tu ya formas parte.

jueves, 24 de febrero de 2011

La confusión

Seguramente en alguna ocasión llegaron a leer acerca de las estupideces que la gente hace cuando esta enamorada o al menos piensa estarlo, más de uno ha tenido que sentarse durante una película romántica viendo como los personajes parecen no tener mayor propósito más que cagarla una y otra y otra vez, sin embargo en la mayoría de la ocasiones terminan por lograr sobrellevar cualquier error y el amor prevalece o al menos eso nos hacen pensar al cerrar el cuadro final con un acercamiento a la pareja demostrándose su amor. Porque no importa si se mintieron, si no fueron totalmente honestos o incluso se equivocaron, mientras ello lo hayan hecho por amor o les haya permitido percatarse del amor tan fuerte que se tienen, al parecer lo demás no importa.

Lo que pocas películas o novelas románticas dicen, es que todo eso o en su mayoría no es más que simple ficción, porque la confianza es algo que si se transgrede es difícil recuperar y las barreras que la gente crea para no salir lastimada, son muy difíciles de tirar; un simple error puede llegar a pesar más que todos los demás aciertos.

No necesariamente se necesita incurrir en una indiscreción con tu pareja para que el amor se termine, es más, las cosas pueden terminar o verse truncadas inclusive antes de comenzar. Imaginen por un momento a un tipo que dentro de su sonrisa esconde una soledad verdadera, un hombre que no ha querido aceptar como se siente o desde hace cuanto, y de pronto por azares del destino, desarrolla una amistad con una niña que aunque logra compartir mucho con ella, su interacción diaria solo le hace recordar lo que falta en su vida.

Así los días siguen pasando y en una ocasión su querida amiga, le presenta a una compañera de la universidad donde ella estudia, esta mujer viene a romper con muchos esquemas e ideas, lo hace inclusive transgredir situaciones que no pensó ser capaz de cruzar, pero bueno, para ser honestos la vida en los últimos meses le ha mostrado que talvez no es tan buena persona como el pensaba o inclusive la gente cercana a el podría haber pensado. Los errores y las metidas de pata se le presentan frecuentemente.

Pero en fin, nadie es perfecto más que El y solo El será quién lo juzgue.

El tiempo hizo lo único que sabe y continuo su curso, la relación entre aquel tipo y la nueva señorita tuvo sus altos y bajos, y aunque el siempre supo que las cosas serían complicadas, y que muy probablemente nada se conseguiría, aún así se dejo ser quién pensaba era, para darse cuanta que talvez ese era el problema, pero ya antes había tratado de revelarse a su esencia y eso solo le había provocado problemas y dolores de cabeza.

¿Qué paso? pasa que después de invertir tiempo y aún tratando de no hacerlo, termine involucrando un poco mis sentimientos, fue así que cuando las cosas terminaron, me sentí inmune y apático, después de todo yo sabía bien lo que hacía, en realidad ella nunca fue deshonesta conmigo, entonces por qué sentirme mal por lo sucedido, porque aún no les he contado el motivo, lugar o persona por la cual he comenzado este relato.

Conforme fueron pasando las semanas, mi amistad con la niña que llamaremos Andrea, fue en aumento, hasta el punto de confiar en ella situaciones personales y familiares, al tiempo que esto pasaba y talvez de forma inevitable continúe conociendo a más de sus amistades, en su mayoría mujeres, yo por aquellas fechas aún me encontraba en la “relación” que ya he comentado y en realidad no me fijaba mucho en las demás mujeres que Andrea me iría presentando; por más absurdo que eso pueda parecer.

Resumiendo; una niña en particular a la cual llamaremos Vanesa, se volvería una adición frecuente a nuestros fines de semana, convirtiéndonos en amigos rápida y fácilmente, la niña inteligente, guapa, encantadora, educada y demás adjetivos que por ahora no me llegan a la mente, de pronto y sin darme cuenta fue ganándose un lugar constante en mi mente. Un serio problema en realidad, porque verán cuando soy solo el amigo, soy el tipo más carismático, gracioso y encantador, pero solo es cuestión de que de verdad me agrade una señorita, y pareciera que un hoyo negro succionara todas esas buenas cualidades y las suplantara por descoordinación, comentarios inapropiados y por qué no, la ocasional cagada o metida de pata, como gusten llamarle.

Lo inevitable paso, llego el día del festejo por mi cumpleaños y entre los invitados estaba tanto la primera niña que les comente (con la cual sigo teniendo una buena amistad) y Vanesa, con la primera no paso nada más que una charla y un poco de baile, aunque con Vanesa las cosas fueron más complicadas, bueno en realidad solo por mi parte, ya que toda la noche luche por no sucumbir ante mis deseos de hablar con ella de un tema que en realidad yo creía aun no estaba seguro o era el momento ideal, pero o maravillas las que provoca el trago y entre ellas esta el de quitar miedos e inhibiciones. De pronto me veo frente a ella, mirándola a los ojos y tratando de encontrar las palabras exactas que me permitan decirlo todo sin llegar a redundar, la tomo de la mano y no habrán pasado más de tres enunciados cuando al tratar de afirmar mi sentir, y nunca dejando de verla a los ojos, tome aire, lo retuve un momento y expire, para así dejar salir las palabras correctas, pero con el nombre equivocado, así es le he cambiado el nombre ( Por el de la primera en discordia), yo me he escuchado claramente, cuando queriendo decir algo tan simple como te quiero Vanesa, he dicho ¡Te quiero Catalina!

Algo tan sencillo como un nombre ha sido la causa de un declive anticipado, ya no importa si existía reciprocidad en los sentimientos, no era importante la química o la magnesia, los obstáculos o inconvenientes, porque después de pronunciar el nombre equivocado, su mirada cambio, y sus oídos se cerraron, nada sería creído y de un borracho más no sería bajado. Podría haber culpado a los tragos por mi comportamiento, fácil habría sido decir lo siento, pero la realidad de todo, es que lo único que en realidad me consternaba no era haber dicho un te quiero si no más bien la confusión de nombres.

Pero aún no terminamos, porque uno es orgulloso y a su parecer correcto; a la tarde siguiente ya después de unas cuantas horas de sueño, alce el teléfono y marque su número, escuche repicar cuatro ocasiones y después una voz que decía mi nombre, no muy encantada al hacerlo. De nuevo pasaron los minutos, realice mi disculpa por la confusión de unas horas antes, tratando al tiempo de aclarar que a mi parecer lo único malo habría sido la elección de nombres, pero sorpresa, de pronto el subconsciente o la idiotez, eso aún esta sujeto a discusión, ha atacado de nueva cuenta y señoras y señores, le he vuelto a cambiar el nombre; acto seguido, mi oído quedo muerto por un segundo ante el tono agudo que ha salido del auricular, nada más se quiso oír y recogiendo lo poco de dignidad que me sobraba, he accedido a terminar la desastrosa llamada.

¿Qué hacer, cómo enmendar mi error, cómo lograr que mi sentir sea escuchado, de qué forma cautivarla, cuando me perdonara? Muchas preguntas, que poco a poco irán obteniendo respuesta, pero la más importante saldría a analizar estas primeras; ¿Por qué he dicho el nombre y por qué lo he hecho de nueva cuenta? Una confusión podría ser una ocasión, pero dos y con la misma persona, algo esta pasando.

La soledad es complicada, es tanto mala como buena consejera, pero también suele ser mala compañera, sin embargo en ocasiones es necesario invitarla a la mesa para escuchar lo que tiene que decir, porque si no tengo claro lo que quiero, siento y de dónde vengo, no seré capaz de entender lo que quiero, siento o hacía dónde deseo llegar, o en este caso junto a quién.

La mayor confusión no fue de dos nombres, la mayor confusión esta entre mi corazón y mi cabeza, sigo buscando respuestas y seguramente llegaran, solo espero que en el camino, no lastime u ofenda a nadie más. Por lo pronto y siguiendo la recomendación de un amigo, me dispongo a escribir en una hoja 100 veces el nombre de Vanesa, esperando que la próxima vez que me permita verla, en ningún momento recaiga en lo que por ahora llamare un lapsus brutos.

lunes, 7 de febrero de 2011

Diez para las cuatro.

¿Ha sonada la alarma?

Así comienza este día Rodrigo, con una simple pregunta en la cabeza; el ha abierto los ojos para darse cuenta que aún faltaban diez minutos para las cuatro.

La ansiedad parecía ser demasiada, lleva esperando mucho tiempo por este día, varios años para ser exactos, en más de una ocasión lo vio como un sueño lejano e irrealizable, el siempre supo que la culminación de sus planes era complicada, sin embargo aquí está, el primer viernes de Agosto, el comienzo de algo nuevo, de una realidad distinta llena de incertidumbres y posibilidades.

-Será mejor que cancele la alarma, ya estoy despierto y no se por qué, pero cuando es así, si comienza a sonar me resulta bastante molesto- Piensa Rodrigo.

Mueve las sabanas y la colcha a un costado, se sienta al borde de su cama, cierra los parpados de nueva cuenta por un instante y toma aíre, la retiene un momento y la siente llenar sus pulmones (estos algo maltratados por fumar), exhala, abre los parpados, toma el celular en su mano y cancela la programación de la alarma; así, se incorpora de lleno a una fría madrugada, sale de su cuarto y entra al baño.

El sabe bien que su padre se levantara en aproximadamente 45 minutos, y no tiene la intención de pasar esta mañana en particular discutiendo con el por el uso del baño, más cuando hay dos de ellos y el nunca a comprendido del todo las razones de su padre para no utilizar el otro, que por cierto esta justo afuera de su habitación.

La mañana lo ha recibido con una fría brisa, para muchos esta no sería nada grato, sin embargo para el es perfecta. Será mejor irse acostumbrando.

Pijama al suelo, frío a los pies, la mano a la llave para dejar fluir el agua, frió en el aire y tuberías, tarda un poco pero ya, primero la cabeza, después el cuerpo, enjabonar, enjuagar y repetir, ahora viene el champú, tallar y tallar y enjuagar, un poco más de agua y listo, se cierra la llave hasta que rechina un poco indicando que ha quedado bien cerrada, se entreabre la puerta de la ducha para sacar el brazo y tomar la toalla, se seca por secciones y con cuidado, ahora la toalla al suelo y una bata al cuerpo, unos cuantos pasos hacía el lavabo y procede a limpiarse los dientes.

Todo es un ritual y el de la limpieza bucal no es la excepción, pasta al cepillo y agua para remojarlo, los dientes de arriba se cepillan hacia abajo, los de abajo se cepillan hacia arriba, las muelas con movimientos circulares y la lengua se raspa con cuidado, la seda dental entre las ranuras para una mejor limpieza y por último un poco de enjuague y agua, una sonrisa al espejo, un guiño de ojo, como en comercial de pasta y ahora a rasurarse ¿Qué pensaban que ya habíamos terminado? No, lo siento aún no; se abre la llave del agua caliente, se deja que se acumule un poco en el lavabo y se cierra, ahora remojar el rostro y a ponerse la espuma sobre el, rastrillo al agua caliente y a la mejilla izquierda, enjuagar las navajas y repetir operación una, dos o más veces, ahora en medio, la derecha y por último el cuello, agua de nuevo al rostro y un poco de alcohol, un pequeño grito por el ardor y ahora si, como nalga de bebé.

Antes de abrir la puerta acomodamos la toalla para que seque, limpiamos bien el lavabo y ahora si. Se abre la puerta y detrás de ella y como era de esperar el Ing. Miguel Ángel ya esperaba a que saliera su hijo Rodrigo para interrogarle sobre el uso del baño – Buenos días hijito ¿Ya puedo usar el baño?- Si, padre ya puedes usar el baño.

La puerta del baño cierra a su espalada y detrás de ella, su padre, un hombre de pelo platinado suspira con tristeza sabiendo que habrá de pasar mucho tiempo para volver a ver a su hijo en una Fría mañana como esta. Rodrigo también ha pensado lo mismo y sin percatarse de ello, se ha quedado algunos minutos observando la puerta.

¡Reacciona! Ya haz tomado una decisión, llevas trabajando para esto durante años, tú sabes que necesitas hacerlo, ya más adelante podrás ayudarles más, no comiences con dudas o miedos, menos ahora – Rodrigo piensa.

Las maletas se encuentran en el suelo, la ropa seleccionada para el viaje lo espera sobre el solteron del cuarto. Una de las maletas aún sigue abierta y seguramente solo será cerrada momentos antes de partir. Sin embargo, algo le resulta extraño, es como si la maleta estuviese más llena que la noche anterior, una inspección rápida lo confirma, a su maleta le han metido más cosas y cada una de ellas le hace suponer al culpable o este lo deja muy claro; un chaleco y bufanda, seguramente su padre, después de todo es el quién siempre le esta diciendo “tápate bien”, una imagen de la virgen y dos cartuchos nuevos para su pluma fuente, acompañados de una nota de su madre “Para que nunca olvides ser agradecido, ni la razón del porque te vas” y por último una bolsa llena de dulces y un rosario nuevo, nadie más que su abuelita Vicky para consentirlo y recordarle lo que es importante.

Rodrigo termina de cambiarse y de alistar las maletas, una de ellas le presenta resistencia y es necesario subirse sobre ella para lograr cerrarla bien, al terminar, el se tira al suelo y mirando al techo de su cuarto, de nueva cuenta su mente comienza a divagar. En más de una ocasión tuve serias dudas de lograr irme, sabía bien que no existía nada más en el mundo que anhelara de esta forma, recibí muchas burlas y golpes en el proceso, grandes experiencias, mucho cansancio, desvelos y rabietas; una vida sin lugar a dudas. Sin embargo ahora que me enfrento a mi futuro por el cual he trabajado tanto, la incertidumbre me domina y parece paralizarme, los cuestionamientos regresan y me es difícil encontrar certeza en aquellos motivantes del pasado.

¡No! Recuerda aquello que tantas veces le haz dicho a tu padre “Si no aprendemos a vivir sin miedo, no viviremos en lo absoluto”, respira, recuerda y entiende, no es más que eso. Una serie de golpeteos en la puerta del cuarto hacen a Rodrigo volver de golpe a la realidad y una voz muy conocida le hace sonreír –Hijito buenos días, te hice de desayunar ¿Cómo dormiste, ya tienes todo listo?- Le dice su madre con un tono calido pero melancólico a la vez.

Si madre ya todo listo, gracias por el desayuno y gracias por todo (palabras honestas acompañadas de un beso en la mejilla). Ella se da media vuelta y sale del cuarto mientras tanta de contener su llanto, al llegar a su cuarto se limpia el rostro ya que una lagrima a logrado escapar, acto seguido saca de un cajón un viejo álbum de fotos y se sienta al pie de la cama; toda clase de recuerdos viajan por su mente, porque para ella y sin importar cuanto años tengan sus hijos, para una madre siempre serán sus pequeños.

Dicen que el amor paternal es aquel que inevitablemente siempre lleva a la separación y que los hijos son prestados, ya que son de la vida, es por ello que le doy gracias a Dios y a la vida por los padres que me ha brindado, esperando el día en que encuentre con quién compartir mis vida, sueños, triunfos y fracasos, y si El nos ha de brindar con la bendición de un hijo ó dos, lograr llegar a ser la mitad de lo que tuve como ejemplo -Más pensamientos de un hijo a punto de partir-.

Ya es hora hijito, vámonos ya. Si padre vámonos, déjame ir bajando las maletas, por favor no se vayan ustedes a ponerse a cargar, las maletas van muy llenas y están bastante pesadas, además ya le he pedido a Clemente que me ayude desde anoche (Uno de los celadores del edificio). – Sin haber terminado la frase, suena la puerta y detrás de esta, Clemente listo para ayudar.

Así con las maletas en el baúl del auto y la familia sentada dentro del mismo, una última mirada al edificio y una sincera despedida por parte de Clemente , así comienza el camino hacía el aeropuerto internacional de la ciudad de México. El trayecto es rápido, a esa hora el transito es casi nulo, sin embargo ningún tiempo es poco cuando se trata de poder impartir un poco más de sabiduría paternal y de vivencias con los hijos, por lo cual cada minuto de camino al aeropuerto y el que preceda a la entrada a la sala de espera estará lleno de consejos y anécdotas. En vuelo esta programado para las 9:30 AM y apenas y dan las 6:00; no importa, mejor llegar con tiempo de sobra que estar presionado por la falta del mismo.


Tiempo, no importa cuanto tengamos nunca parecemos estar satisfecho con el, ya sea porque parezca pasar lento y hacer las horas eternas o porque se va muy rápido y no alcanza para lo que necesitamos o queremos hacer. En esta ocasión pareció volar, en un instante el registro del vuelo, al siguiente la despedida de la familia, largos abrazos, palabras de amor y muchas lágrimas, acto seguido el avión despega, y de pronto y sin sentir el tiempo transcurrir, se ha llegado al destino anhelado.

Así han de pasar más de dos años y una mañana al abrir los ojos, Rodrigo piensa ¿Ha sonado la alarma? La rutina matutina no ha cambiado del todo, pero las cosas si lo han hecho, algunos sueños hoy ya son realidades, metas ahora son logros, ilusiones muchas en ello quedaron, amores han llegado y se han ido, sin embargo el reloj sigue sonando con la alarma y cada vez que esta suena, aún prevalecen instantes de miedo; porque no vaya a ser que hasta ahora la este escuchando y recién despierte, porque todo, muy fácilmente podría haber sido un sueño.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario


Mucho se ha dicho sobre la forma de ser del mexicano, que somos flojos, desganados, corruptos, conformistas, que de todo nos quejamos y que lo único que sabemos hacer bien es echar desmadre, porque eso si, a la hora de celebrar cualquier escusa es excelente. Sin embargo yo no concuerdo del todo con ello, creo que este país ha demostrado a lo largo de su historia que cuenta con individuos capaces de cambiar las realidades y cotidianidades, y si bien dicen que cada país tiene el gobierno que se merece, no creo este sea el caso, más bien México tiene un gobierno resultado de sus circunstancias, lo cual considero puede mejorar a posteriori, ya no somos tan ignorantes como solíamos, la inconformidad esta generando de nueva cuenta cambios, parece que comenzamos a recordar y quiero creer que poco a poco ese sesgo de visión que teníamos podrá ir desapareciendo.

Aún cuando la pobreza sigue presente, el analfabetismo es un realidad, la desigualdad un cotidiano y la corrupción una definición de México como nación, aun así sigo creyendo que la gente comienza a luchar por una nueva realidad, buscando tener mayores bases para exigirla, puede que sea romántico, puede que me consideren foráneo en ocasiones a la situación, o inclusive puedan poner en tela de juicio mi nacionalismo. No importa lo que puedan pensar, porque al final del día, precisamente es ello lo que necesita esta nación que hoy cumple 200 años de comenzar a conformarse como tal; gente pensante, gente inconforme pero propositiva a la vez, porque si, hay que dar el grito, hay que gritar por un México mejor, un país más humano y menos apático, hay que echar para delante, no flagelarnos por el pasado, si no más bien poner la mira en el presente y en el mañana, de otra forma demostraremos que en verdad merecemos una nación de inconformes, conformistas e incultos, un pueblo al cual se le sigue ofreciendo pan y circo y el cual lo sigue recibiendo con beneplácitos.

Sí griten ¡Viva México! ¿Pero cómo quieren que viva? O mejor dicho ¿Quieren que sobreviva? Dicen que el cambio comienza en casa porque cada uno de nosotros es capaz de ello; una cadena es tan fuerte o tan débil como cada uno de sus eslabones.

Emiliano Zapata dijo hace muchos años, “la tierra es de quien la trabaja”, bueno México, pongámonos a trabajar.

martes, 8 de junio de 2010

Historias públicas.

Son las cinco de la mañana el reloj marca esa hora, tal vez un minuto más o menos, los relojes de hoy no son como los de antaño, aún les hace falta vivir más y ganar experiencia; las alarmas suenan los ojos se abren, las sabanas y edredones son hechos a un lado y así comienza un día más para millones de hombres y mujeres en la caótica ciudad de México.

Las rutinas matutinas son similares en todos los hogares: Levantarse, ducharse, vestirse, tomar café, algunos desayunan, otros preparan desayunos para sus hijos, los apuran para se vistan, si son pequeños los llevan hasta la escuela o colegio; si son más grandes, los despiden a la puerta y muchas son las ocasiones en donde esto va acompañado de la bendición obligada, no importa la edad, sean solteros, casados, padres o viudos, para todos llega el momento de abandonar la casa, el hogar, para así salir a laborar, algunos caminaran, otros se irán en sus autos y un gran numero, habrá de utilizar alguno de tantos medios públicos de transporte con los que contamos en esta ciudad.

Francisco Belmar, Licenciado en Derecho, tiene 25 años y lleva poco más de un año de haberse recibido, tiene tres años trabajando en Zagha y asociados (importante bufete de abogados) y espera que hoy sea el día en el cual llegue el tan ansiado ascenso, el cual significara mayor estabilidad económica, permitiéndole adquirir un auto y contar con su propio lugar de estacionamiento; este podría muy bien ser el último mes en que tenga que viajar en metrobús al trabajo. Su reloj marca las seis y media, cuenta con 30 minutos para llegar a su destino, aunque es temprano ya se ve movimiento en la estación, llega al anden y espera, pasan alrededor de cinco minutos y el metrobús llega a la estación, las puertas se abren, el vehiculo viene vacío, pero esto no importa, la gente lo empuja sin consideración alguna para poder tomar un lugar para sentarse; es lo mismo todos los días, sin importar si el metrobús este lleno o vacío, la gente parece no entender el hecho de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio.

Un empujón al hombro izquierdo, dos al derecho y un último a la espalda, y su cuerpo ha sido trasladado al interior del vehiculo, Francisco se mueve rápidamente al centro del metrobús, ahí puede moverse más libremente, no le interesa sentarse, así estará más de nueve horas en su trabajo, ve de nuevo el reloj, solo diez minutos han transcurrido de la última vez que lo vio, cuenta con 20 minutos para llegar, 15 para su parada y cinco más para caminar la distancia de la estación más cercana a su trabajo. Ya solo están a dos estaciones, se asoma por una de las ventanas y observa los autos que al igual que el metrobús, esperan a que el semáforo se ponga en verde, un carro en particular le llama la atención, un lujoso auto alemán… yo no estaría con una cara así si manejara un auto como ese al trabajo (Piensa francisco)… el semáforo cambiara a verde pronto y todos avanzaran.


¡Carajo! No puede ser posible.- Grita el Ingeniero Christian Uribe.- Recién llego a la ciudad ayer a la medía noche y solo ha podido dormir unas cuantas horas, lo cual, lo pone de muy mal humor; siempre ha sido un hombre que valora mucho sus horas de sueño, desde pequeño si llegaba a ser despertado muy temprano, quedaba malhumorado durante gran parte del día, mismo caso si no llegaba a dormir mínimo ocho horas, lo cual había sucedido la noche anterior.

El reloj del Auto marcaba las seis y 50 minutos, su reloj de pulso confirmaba la hora, tiene un reunión en una fabrica automotriz en Puebla a las ocho y no sabe si lograra llegar a tiempo, odia llegar tarde, muy contadas son las ocasiones en que lo ha hecho y en cada una se ha sentido como un culo, y este día en particular, no le interesa salir embarrado o embarrarla.

Ingeniero Mecánico Eléctrico, egresado de una universidad de prestigio, con experiencia en plataformas petroleras, hoy a poco más de 12 años de haber terminado su pregrado, cuenta con diversas maestrías y un doctorado, dueño de su propia empresa y consultor en procesos para grandes compañías transnacionales, cinco años casado y con una hija de tres, un hombre de éxito, pero que pocas veces se da un respiro.- Creo que necesita relajarse un poco.- Sería lo que pensaría Francisco poco antes de que el metrobús comenzara a moverse.

El semáforo cambia a verde y el enfado del Ing. Uribe se hace más grande, esto, porque la mujer del auto frente al suyo, no avanza por estarse maquillando el rostro, por lo cual, el Ingeniero, comienza a pitarle como un desquiciado; la mujer se asusta, y enoja y viéndolo por el retrovisor le lanza una mirada de desprecio. En ese momento llega a su mente la imagen de su padre quién durante mucho años se paso sus días estresado y apurado, recordó como todos en su casa solían pedirle que se calmara y disfrutara un poco más de las cosas, entendiendo que hay cosas que simplemente se salen de nuestro control.- ¿De qué te sirve trabajar tanto por tú familia, si con el nivel de estrés que cargas, bien te podría dar un infarto? Dios no lo quiera.- Solía decirle a su padre, el Ing. Miguel Ángel Uribe - El aun vive y lleva algunos años de haber comenzado a disfrutar más de la vida.

Christian se orilla, respira hondo y observa su rostro en el pequeño espejo que tiene la visera del auto, su rostro moreno ya no es el de un joven de 20 años, sus cejas siguen siendo pobladas, pero estas ya tiene una que otra cana, su frente ya porta algunas arrugas y sus ojos se ven cansados con pesadas ojeras debajo de ellos. Su pulso se controla, las palpitaciones se terminan, ya se encuentra más relajado; mira el reloj, ya son las siete, no lograra llegar a tiempo, toma su celular y marca a la fabrica, resulta que los directivos también van retrazados y justo estaban por marcarle pare pedirle de serle posible, pasar la cita a las diez de la mañana, obviamente el Ing. Uribe accede a ello, así, con una sonrisa en la boca cuelga el teléfono y comienza a avanzar nuevamente, solo para 50 metros más adelante, darse cuenta que el indicador del tanque de gasolina esta prendido.-¿Quién sabe cuanto tiempo lleve así?- Piensa.

De no haberse detenido a retomar la calma, probablemente no habría puesto atención al tablero y muy bien podría haberse quedado sin una gota de gasolina en plena carretera de México-Puebla. Rápidamente el Ing. Uribe encuentra una gasolinera, se coloca frente a la bomba tres, baja su ventanilla y le pide al hombre que lo atiende que le llene el tanque, mientras tanto el Ingeniero observa con cuidado la avenida por la cual venia transitando y se da cuenta que aún esta un poco inundada, escucho que estuvo lloviendo todo el día anterior, incluso cuando llego por la madrugada aún llovía un poco.

- Buenos días, bien venido a Hidrogas ¿Desea que le llenemos el tanque? – Le dijo Octavio, el despachador de la gasolinera al Ing. Uribe-.
- Si gracias, llénelo- Contesto el Ingeniero-.

Octavio llevaba más de 16 horas en la gasolinera, la lluvia había complicado la llegada de los demás empleados y tanto el como los otros, seguían ansiosos esperando el cambio de turno, sin embargo el sabía que aunque Huberto (su relevo) llegara ya, nada cambiaría; esto, porque tendría que buscar donde ir a ducharse y dormir, llegar a su casa por el momento era poco más que imposible, había llovido por 26 horas consecutivas y eso había provocado el desbordo de los canales de aguas negras que rodeaban la zona donde el vive, como también gran parte de la carretera que lo llevaba a su destino.