¿Ha sonada la alarma?
Así comienza este día Rodrigo, con una simple pregunta en la cabeza; el ha abierto los ojos para darse cuenta que aún faltaban diez minutos para las cuatro.
La ansiedad parecía ser demasiada, lleva esperando mucho tiempo por este día, varios años para ser exactos, en más de una ocasión lo vio como un sueño lejano e irrealizable, el siempre supo que la culminación de sus planes era complicada, sin embargo aquí está, el primer viernes de Agosto, el comienzo de algo nuevo, de una realidad distinta llena de incertidumbres y posibilidades.
-Será mejor que cancele la alarma, ya estoy despierto y no se por qué, pero cuando es así, si comienza a sonar me resulta bastante molesto- Piensa Rodrigo.
Mueve las sabanas y la colcha a un costado, se sienta al borde de su cama, cierra los parpados de nueva cuenta por un instante y toma aíre, la retiene un momento y la siente llenar sus pulmones (estos algo maltratados por fumar), exhala, abre los parpados, toma el celular en su mano y cancela la programación de la alarma; así, se incorpora de lleno a una fría madrugada, sale de su cuarto y entra al baño.
El sabe bien que su padre se levantara en aproximadamente 45 minutos, y no tiene la intención de pasar esta mañana en particular discutiendo con el por el uso del baño, más cuando hay dos de ellos y el nunca a comprendido del todo las razones de su padre para no utilizar el otro, que por cierto esta justo afuera de su habitación.
La mañana lo ha recibido con una fría brisa, para muchos esta no sería nada grato, sin embargo para el es perfecta. Será mejor irse acostumbrando.
Pijama al suelo, frío a los pies, la mano a la llave para dejar fluir el agua, frió en el aire y tuberías, tarda un poco pero ya, primero la cabeza, después el cuerpo, enjabonar, enjuagar y repetir, ahora viene el champú, tallar y tallar y enjuagar, un poco más de agua y listo, se cierra la llave hasta que rechina un poco indicando que ha quedado bien cerrada, se entreabre la puerta de la ducha para sacar el brazo y tomar la toalla, se seca por secciones y con cuidado, ahora la toalla al suelo y una bata al cuerpo, unos cuantos pasos hacía el lavabo y procede a limpiarse los dientes.
Todo es un ritual y el de la limpieza bucal no es la excepción, pasta al cepillo y agua para remojarlo, los dientes de arriba se cepillan hacia abajo, los de abajo se cepillan hacia arriba, las muelas con movimientos circulares y la lengua se raspa con cuidado, la seda dental entre las ranuras para una mejor limpieza y por último un poco de enjuague y agua, una sonrisa al espejo, un guiño de ojo, como en comercial de pasta y ahora a rasurarse ¿Qué pensaban que ya habíamos terminado? No, lo siento aún no; se abre la llave del agua caliente, se deja que se acumule un poco en el lavabo y se cierra, ahora remojar el rostro y a ponerse la espuma sobre el, rastrillo al agua caliente y a la mejilla izquierda, enjuagar las navajas y repetir operación una, dos o más veces, ahora en medio, la derecha y por último el cuello, agua de nuevo al rostro y un poco de alcohol, un pequeño grito por el ardor y ahora si, como nalga de bebé.
Antes de abrir la puerta acomodamos la toalla para que seque, limpiamos bien el lavabo y ahora si. Se abre la puerta y detrás de ella y como era de esperar el Ing. Miguel Ángel ya esperaba a que saliera su hijo Rodrigo para interrogarle sobre el uso del baño – Buenos días hijito ¿Ya puedo usar el baño?- Si, padre ya puedes usar el baño.
La puerta del baño cierra a su espalada y detrás de ella, su padre, un hombre de pelo platinado suspira con tristeza sabiendo que habrá de pasar mucho tiempo para volver a ver a su hijo en una Fría mañana como esta. Rodrigo también ha pensado lo mismo y sin percatarse de ello, se ha quedado algunos minutos observando la puerta.
¡Reacciona! Ya haz tomado una decisión, llevas trabajando para esto durante años, tú sabes que necesitas hacerlo, ya más adelante podrás ayudarles más, no comiences con dudas o miedos, menos ahora – Rodrigo piensa.
Las maletas se encuentran en el suelo, la ropa seleccionada para el viaje lo espera sobre el solteron del cuarto. Una de las maletas aún sigue abierta y seguramente solo será cerrada momentos antes de partir. Sin embargo, algo le resulta extraño, es como si la maleta estuviese más llena que la noche anterior, una inspección rápida lo confirma, a su maleta le han metido más cosas y cada una de ellas le hace suponer al culpable o este lo deja muy claro; un chaleco y bufanda, seguramente su padre, después de todo es el quién siempre le esta diciendo “tápate bien”, una imagen de la virgen y dos cartuchos nuevos para su pluma fuente, acompañados de una nota de su madre “Para que nunca olvides ser agradecido, ni la razón del porque te vas” y por último una bolsa llena de dulces y un rosario nuevo, nadie más que su abuelita Vicky para consentirlo y recordarle lo que es importante.
Rodrigo termina de cambiarse y de alistar las maletas, una de ellas le presenta resistencia y es necesario subirse sobre ella para lograr cerrarla bien, al terminar, el se tira al suelo y mirando al techo de su cuarto, de nueva cuenta su mente comienza a divagar. En más de una ocasión tuve serias dudas de lograr irme, sabía bien que no existía nada más en el mundo que anhelara de esta forma, recibí muchas burlas y golpes en el proceso, grandes experiencias, mucho cansancio, desvelos y rabietas; una vida sin lugar a dudas. Sin embargo ahora que me enfrento a mi futuro por el cual he trabajado tanto, la incertidumbre me domina y parece paralizarme, los cuestionamientos regresan y me es difícil encontrar certeza en aquellos motivantes del pasado.
¡No! Recuerda aquello que tantas veces le haz dicho a tu padre “Si no aprendemos a vivir sin miedo, no viviremos en lo absoluto”, respira, recuerda y entiende, no es más que eso. Una serie de golpeteos en la puerta del cuarto hacen a Rodrigo volver de golpe a la realidad y una voz muy conocida le hace sonreír –Hijito buenos días, te hice de desayunar ¿Cómo dormiste, ya tienes todo listo?- Le dice su madre con un tono calido pero melancólico a la vez.
Si madre ya todo listo, gracias por el desayuno y gracias por todo (palabras honestas acompañadas de un beso en la mejilla). Ella se da media vuelta y sale del cuarto mientras tanta de contener su llanto, al llegar a su cuarto se limpia el rostro ya que una lagrima a logrado escapar, acto seguido saca de un cajón un viejo álbum de fotos y se sienta al pie de la cama; toda clase de recuerdos viajan por su mente, porque para ella y sin importar cuanto años tengan sus hijos, para una madre siempre serán sus pequeños.
Dicen que el amor paternal es aquel que inevitablemente siempre lleva a la separación y que los hijos son prestados, ya que son de la vida, es por ello que le doy gracias a Dios y a la vida por los padres que me ha brindado, esperando el día en que encuentre con quién compartir mis vida, sueños, triunfos y fracasos, y si El nos ha de brindar con la bendición de un hijo ó dos, lograr llegar a ser la mitad de lo que tuve como ejemplo -Más pensamientos de un hijo a punto de partir-.
Ya es hora hijito, vámonos ya. Si padre vámonos, déjame ir bajando las maletas, por favor no se vayan ustedes a ponerse a cargar, las maletas van muy llenas y están bastante pesadas, además ya le he pedido a Clemente que me ayude desde anoche (Uno de los celadores del edificio). – Sin haber terminado la frase, suena la puerta y detrás de esta, Clemente listo para ayudar.
Así con las maletas en el baúl del auto y la familia sentada dentro del mismo, una última mirada al edificio y una sincera despedida por parte de Clemente , así comienza el camino hacía el aeropuerto internacional de la ciudad de México. El trayecto es rápido, a esa hora el transito es casi nulo, sin embargo ningún tiempo es poco cuando se trata de poder impartir un poco más de sabiduría paternal y de vivencias con los hijos, por lo cual cada minuto de camino al aeropuerto y el que preceda a la entrada a la sala de espera estará lleno de consejos y anécdotas. En vuelo esta programado para las 9:30 AM y apenas y dan las 6:00; no importa, mejor llegar con tiempo de sobra que estar presionado por la falta del mismo.
Tiempo, no importa cuanto tengamos nunca parecemos estar satisfecho con el, ya sea porque parezca pasar lento y hacer las horas eternas o porque se va muy rápido y no alcanza para lo que necesitamos o queremos hacer. En esta ocasión pareció volar, en un instante el registro del vuelo, al siguiente la despedida de la familia, largos abrazos, palabras de amor y muchas lágrimas, acto seguido el avión despega, y de pronto y sin sentir el tiempo transcurrir, se ha llegado al destino anhelado.
Así han de pasar más de dos años y una mañana al abrir los ojos, Rodrigo piensa ¿Ha sonado la alarma? La rutina matutina no ha cambiado del todo, pero las cosas si lo han hecho, algunos sueños hoy ya son realidades, metas ahora son logros, ilusiones muchas en ello quedaron, amores han llegado y se han ido, sin embargo el reloj sigue sonando con la alarma y cada vez que esta suena, aún prevalecen instantes de miedo; porque no vaya a ser que hasta ahora la este escuchando y recién despierte, porque todo, muy fácilmente podría haber sido un sueño.